domingo, 2 de octubre de 2011

Esa sonrisa infantil que le caracteriza, que hace que pierdas 
la cordura y se te pongan los pelos de punta, y que te 
obliga a sonreír, aunque sabes que jamás podrías hacerle la 
competencia. Esos gestos que tiene mientras te habla de 
algo que le encanta, y las miradas fijas que lanza, mientras 
le cuentas algo que te gusta. Los detalles que tiene por 
tonterías, ver como se preocupa. La manera de besar tan 
cálida y llena de mil y un sentimientos… ¿Y para qué decir 
más, si de esa persona hasta cada poro de su piel es para tí 
un mundo?

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